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      Foto: Zé de Paiva y Alba Lorca





"He llegado hasta aquí caminando,

            siento el peso de mis piernas, la densidad de mi mirada, la tirantez de mi piel.

                           Pero ahora comprendo, ahora sé.

       El laberinto de mis pasos me ha traido exactamente hasta este punto, cada una de mis huellas tiene un significado y ha sido              
                                                              creada para llegar hasta aquí.

                              Cada hueco de cada dedo,   
cada hendidura de cada talón.
                                                              Un surco de arena labrada en el tiempo

                                                             que conduce exactamente a este lugar"
                                            
(por Ana barcia)








                                                       Fotos: Zé de Paiva y Miro Wallner








Embody the void es un proyecto con una profunda raíz mutante tanto desde su concepción como por las múltiples personas que  lo han hecho posible/visible. Se desarrolla en mi estancia en Berlin gracias a amigas y amigos y aunque lo institucional luego tuvo bastante peso sus inicios fueron afectivos. 














Plástico, carne y metal/sonido eran tres conceptos que se repetían y para explorar estas ideas en abstracto realizamos una sesión fotográfica que nos permitiera plasmar estas visiones. De estas imágenes nos surgieron las primeras palabras como son comunicación, sonido, indeterminación y sobre todo violencia.
La violencia en el trato a hacia la carne de cualquier espacie, viva o muerta. La indeterminación y lo difícil de hablar o relatar sobre ello, la sexualidad asociada a la carne y a su tratamiento o la responsabilidad o la falta de ella. A partir de aquí comenzó nuestra investigación.
































Durante el proceso muchas veces se aparecían flashes cinematográficos, historias con principios y finales, moralistas, con contenidos específicos y narrativos. Como si hubiera la necesidad de lanzar un mensaje utilizando códigos ya nombrados y reconocidos en un imaginario común. 
Pronto la idea del héroe/antihéroe se transformó en un deseo de experimentar con ciertos estados que resuenan estas palabras
Una materialidad manoseable cada vez tuvo más relevancia.
Se trataba de poner los sentidos del que estuviera mirando en la carne de lo que estaba pasando.
















En su aspecto práctico había una necesidad de crear atmósferas a partir de los elementos con los que contábamos; 50 metros de cable, un micrófono, pelucas,
vestuario compartido, la desnudez de los cuerpos y la crudeza que aparece cuando
se busca desmontar un artificio. 

Sacar sonido e imágenes desde lo elegido, resignificar los usos y funciones de cada cosa e intercambiar roles en cada momento. Lo único que perdura es poner los elementos en juego para que la percepción y las asociaciones viajen de un lado para otro y permitir que lo relacional sea protagonista.

Gracias a Laura, Carol, Elisa y su madre, Zé, Miro, Kathleen, Cristina, Arantza, Alba, Marion, Hoftheater Kreuzberg, Grupo Oito, DanceIreland, FringeFestival, Certamen Coreográfico de Madrid, Centro de Danza y Patronato de las artes escénicas de Zaragoza.